Dr. Mario Cuomo
No sucedió exactamente como fue relatado. No fue que esta encantadora señora dijera "no se ve tan bien en televisión." Lo que en realidad dijo fue "no se ve tan peculiar en persona como en la televisión." Y cuando describí a esa señora ante la audiencia dije que ese tipo de cosa se me había dicho antes pero nunca de parte de una antropóloga! No me sorprende que ella desarrollara lazos tan fuertes con este país. Debo decirles que todo lo que se de Costa y Rica y los costarricenses -y he trabajado con muchos incluso en mi administración- pero todo lo que sé de esta gente sobre este lugar y de la reputación de Costa Rica, describe el encanto, el calor y la elegante civilidad de su hermosa y muy exitosa nación. Por lo que es verdaderamente un honor para mi estar hoy aquí con Ustedes. Quiero agradecer al Dr. Daremblum por la introducción. Quisiera agregar algo inmediatamente: escuché esa largo, casi tediosa lista de todos mi logros como gobernador. Hubiera querido que él estuviera ahí durante la última elección…Pero dejó de lado una porción. Hicimos muchas cosas en doce años pero además balanceamos el presupuesto doce años consecutivos. Es un poco más difícil realizar algunas de esas cosas cuando se tiene que balancear el presupuesto, tal y como lo estamos descubriendo en todas partes alrededor del mundo. Quiero agradecer al Dr. Daremblum, sin embargo, de nuevo, por una introducción que por lo menos acertara con mi nombre y no me lastimara en forma alguna. Esto puede sonarles peculiarmente negativo pero eso es solo porque no han escuchado la historia verdadera de mi primera presentación como gobernador del estado de Nueva York ante el presidente de los Estados Unidos, Ronald Reagan, y esto realmente sucedió: En 1983 acababa de ser electo a mi primer período como gobernador. El senador principal del estado de Nueva York, senador Patrick Moynihan, elegante, elocuente Patrick Moynihan, vino ante mi y me dijo "¿el presidente Reagan lo conoce?" y dije "no tal que pudiera decir que somos íntimos." Me dijo "bien, debería conocerlo ya que ahora Usted es gobernador del estado de Nueva York. Esto equivale a Theodore Roosevelt, Franklin Roosevelt, Grover Cleeveland, Rockefeller, Harriman." Entonces dije "lo se, me dieron una lista y memorice los nombres de todos los gobernadores…" Luego agregó "piensa ir a la fiesta en la Casa Blanca?" y dije que sí. Había una fiesta ofrecida por el presidente en la Casa Blanca para lo oficiales recién electos y yo era uno de ellos. Entonces dijo "veré que sea debidamente presentado." Y esto es exactamente lo que pasó: nos encontrábamos en un lugar conocido como el Cuarto Azul en la Casa Blanca y a cierto punto en un extremos del cuarto el presidente parecía encontrarse relativamente distendido y Moynihan vino a mi y dijo "este es el momento propicio." De nuevo, hay que conocer a Moynihan para saber que esta es exactamente la forma en que lo expresaría. Y me escoltó a través del cuarto hasta el presidente Reagan. "Señor Presidente, quisiera presentarle a …" y antes de que pudiera decir mi nombre el Presidente Reagan inclinó la cabeza como acostumbraba, sonrió en esa forma que derrite toda resistencia y dijo "Oh no tiene que presentarnos, conozco bien e Lee Iacoca!" (risas) Es la verdad! En un momento terrible surgió del paraje más recóndito de my psyche la inevitable respuesta a tal comentario del Presidente y llegó hasta la propia punta de mi lengua, pero la prudencia lo mordió y desechó. Iba a decir "lo sé Sr. Presidente, para algunas personas todos parecemos iguales" pero no lo dije. Y es que no todos los italianos-americanos somos iguales, como tampoco somos iguales todos los que nos encontramos hoy en esta sala. Pero sí tenemos mucho en común. Somos americanos, ustedes y yo, compartiendo un hemisferio. Y juntos nos encontramos tratando de desarrollar la mitad mas nueva del único mundo que conocemos, Compartimos una consciencia del progreso que hemos hecho y sabemos también de nuestros fracasos y los conocemos bien. Quienes estamos aquí hoy también compartimos el gran privilegio de haber sido educados. Y la mayoría de nosotros tenemos el privilegio adicional de estar suficientemente cómodos en nuestras propias vidas, para poder dedicar algún tiempo a lidiar con ideas, incluso ideas filosóficas, ideas filosóficas profundas como las más viejas preguntas sobre el propósito de la empresa humana. ¿Porqué? ¿Porqué? El mundo, la nación, Nueva York. Yo les confieso que hubo tiempos en los que sentí que no le dedicaba tiempo suficiente a esa labor durante esos doce años como gobernador. Me encontraba tan ocupado tratando de servir como el principal oficial ejecutivo de un estado con dieciocho millones de habitantes, la décima economía en el mundo, un presupuesto de 50 mil millones de dólares, y todas las exigencias y urgencias ocasionadas por estas cosas, que descuidaba a menudo mirar atrás y reconsiderar cual debía ser el objetivo último de nuestro gobierno. Se está tan ocupado opacando el motín en la institución correccional, cumpliendo el término del presupuesto, haciendo el nombramiento apropiado a la más alta corte, dando la lucha para mantener con vida el sistema de seguridad social, se tiende a queda atrapado en las actividades y necesidades del día a día y se pierde el camino. Pero entonces de vez en cuando mi mirada se posaba sobre la pequeña tarjeta enmarcada que había guindado entre mis diplomas y fotografías con las simples palabras que inscribí en ellas solo para recordarme a mi mismo, y simplemente decían "CADA VIAJE DEBE TENER UN DESTINO." I me preguntaba nuevamente la pregunta que repetimos hoy: "¿cuál es nuestra destinación como un Estado? ¿Qué estamos tratando de hacer en Nueva York? ¿Qué pretendemos crear? ¿Cuál es la destinación de Nueva York, de los Estados Unidos, de Costa Rica, del hemisferio Occidental? ¿Cuál es la destinación del mundo? ¿Hacia adónde va? ¿Adonde quisiera ir?" No importa que tan elusivas estas cuestiones merecen ser exploradas porque si no se contestan de alguna manera, por cruda que sea, se corre el riesgo de navegar en círculos o hasta de retroceder. Ahora bien, no me considero lo suficientemente sabio o tonto como para pensar que he encontrado las respuestas que han eludido las mentes más brillantes a mi alrededor, incluyendo las mentes en este auditorio hoy, o para pensar que existen simples generalizaciones con poderes talismánicos para resolver los complejos problemas que enfrentan los pueblos y las naciones en su búsqueda del progreso. Pero quisiera ofrecerles el testimonio de un principio básico que creo debe ser una estrella del norte para cualquier curso específico que decidamos plantear, en Nueva York, en los Estados Unidos, en las Naciones Unidas, en Costa Rica. Cualquier curso específico que decidamos plantear debe tomar en consideración la posición de esta única estrella del norte. Es un principio simple que he pensado resulta no solamente claro pero además generalmente aceptado, por lo menos en mi propio país. Un nuevo reto, recientes retos a este principio me han convencido que debo tomar cada oportunidad que se me ofrece para enunciarlo, reafirmarlo, si acaso sólo para mi propia tranquilidad. Siendo esta una magnífica oportunidad para hacerlo así lo haré. Déjenme contarles. Déjenme contarles en el contexto de mi experiencia en los Estados Unidos de América, la cual considero una instrucción sobre este principio. Por toda una vida he experimentado la espectacular aventura llamada Estados Unidos de América. Sé que es el refugio y la esperanza de millones de inmigrantes como mis padres quienes vinieron de la Italia rural, Salerno, "provincia di Salerno", sin educación, virtualmente sin un cinco, sin habilidades formales, mi padre cavaba fosas. Hacía los "fossi", las trincheras en la tierra para las tuberías de las cloacas. Era lo único que podía hacer. Venían armados solo con una feroz ambición para su familia y la disposición de trabajar como bestias de carga para lograrla. Sé que los Estados Unidos son el motor de oportunidad que los permitió a ellos y sus hijos vivir lo que llamamos "el sueño americano", lograr una cómoda forma de vida de clase media, e inclusive posiciones de influencia considerable en una generación. Y vine a conocer la inusual historia de los Estados Unidos como una útil instrucción para el resto del mundo, la particular colección de buscadores, luchadores, ricos recursos, geografía prometedora y cruda suerte que algún día se convertiría en la más poderosa democracia en la historia del mundo que desde su inicio se estampó con tres ideales distintivos. Fueron estas las ideas que formaron el ímpetus para los Estados Unidos de América: Libertad para el individuo, por esto rompieron con el rey inglés; Oportunidad , la posibilidad para cualquiera, inclusive mi madre y mi padre, de lograr sus cometidos por sus propios méritos, de ganar su propio pan con dignidad; y Responsabilidad personal. Libertad, oportunidad, responsabilidad. Estas ideas se inscribieron más o menos explícitamente hasta en los instrumentos más tempranos de nuestro nacimiento como nación, la Declaración de Independencia y la Constitución, ambos escritos en la última década del siglo dieciocho. Para aquellos que vivieran de acuerdo a sus leyes esta nueva nación prometería la oportunidad de ganarse la vida y mayor libertad de pensamiento, palabra y acción que en cualquier otra sociedad organizada del mundo en aquel tiempo. Nadie siquiera había imaginado que se podía armar una nación de esta manera. Los despojos, perdedores, ignorantes, iletrados que en algunos casos eran rechazados por sus propios países, todos juntos en la población más diversa jamás ensamblada en ese tiempo, y con un grado de libertad nunca antes arriesgado por sociedad alguna. Y lo mejor es que todo el resto del mundo en ese entonces dijo "no es posible hacerlo y no se hará, no puede tener éxito, no es inteligente. ¿Quién tomará las decisiones? No tienen un rey, no tienen realeza, no tienen tradición, no tienen el poder heredado. Y no están equipados para juzgar las duras consideraciones requeridas para empezar un nuevo mundo." Pero lo hicieron… Empero, un aspecto adicional debería notarse. Todos estos valores, libertad, oportunidad y responsabilidad resuenan en todos nosotros, estoy seguro, pero todo enfatizan el individuo. Nada en nuestros primeros documentos, ni en la Declaración de Independencia ni en la Constitución, creó o dijo que crearía algo parecido a una familia nacional dedicada a la mutualidad y la repartición de beneficios y cargas, y francamente, los fundadores de la patria probablemente nunca lo esperaron. No existe palabra escrita en esos primeros documentos acerca de cuidar de los pobres como una nación. No menciona que si Dios nos deja un niño discapacitado por razones que no entendemos y no existe esperanza para nosotros en ninguna parte que el gobierno nos ayudará, no hay nada como eso en aquellos documentos. Los nuevos americanos serían individuos independientes. De hecho antes de la Constitución, y creo que Costa Rica tuvo algo similar en su historia, pero antes de la Constitución los trece estados originales que entonces eran separados y eventualmente se convirtieron en los Estados Unidos, habían tratado de unirse bajo un pacto llamado los Artículos de Confederación, pero este intento de asociación hizo tan poco por cementarlos juntos que falló miserablemente. No hizo más que dejarlos como estados independientes en efecto y confederarlos de manera muy suelta. El impulso de ser independiente se mantuvo tan fuerte que aquel esfuerzo por la unidad terminó en fragmentación, y el segundo intento fue la Constitución y la Declaración de Derechos que todavía funcionan como los diez mandamientos de los Estados Unidos. Y este segundo arreglo se diferenció de los Artículos de Confederación porque procuró por lo menos algún grado de interconexión entre los estados, requiriendo, por ejemplo, que el comercio entre los estados no tuviera limitación. Pero todavía, pero todavía, solo en los términos más generales se refirió a lo que la gente podía esperar del gobierno en la promoción del bienestar común. Solamente se requería que la ciudadanía viviera en concordancia con las leyes, buscara oportunidades dentro de un sistema de libre mercado, pagara impuestos para su defensa común y disfrutara entonces de sus libertades individuales. El resto aparentemente sería dejado al pueblo para que cada uno lo hiciera en su calidad particular. Y en el comienzo así fue como sucedió. En sus primeros días los Estados Unidos se constituía de individuos, familias y aldeas. Había pobreza, había enfermedad, había discapacidad, habían desastres inesperados, pero todos eran atendidos básicamente por el individuo o la familia si se tenía el privilegio de formar parte de una, o la aldea que colectivamente proveía alguna de la ayuda que la familia no podía propiciar. Pero eso era todo. Más allá de la aldea el gobierno nacional se mantenía distante. Y esto fue cierto por el primer centenario del desarrollo de los Estados Unidos de América. Y en esos cien años los Estados Unidos se expandieron. Olas de inmigrantes vinieron de Holanda e Inglaterra, luego Irlanda y Alemania, luego el Mediterráneo y el resto de Europa y finalmente Asia, y muchos de ellos eran como mis padres, otros eran más afortunados pues venían con habilidades que podían hacerlos productivos de manera inmediata. Llenaron los vastos espacios abiertos entro los dos grandes océanos y el territorio entre Canadá y el inicio de América Latina. Y ninguno de estos inmigrantes, ninguno de ellos, pudo contar con ayuda tangible del gobierno de esa gran tierra de hombres libres si tenían la desdicha de ser pobres o de enfermar, de tener un niño discapacitado o de llegar a envejecer tanto como para no poder cuidar de sí mismos. En efecto durante una buena parte del siglo diecinueve ni siquiera podían contemplar la posibilidad de una educación pública. Así de individualistas eran. Eran los toscos individualistas que constituían los Estados Unidos de América. Todos estos problemas, por más de cien años descansaron sobre ellos, sus familias y aldeas. Luego al final del siglo diecinueve vino la industrialización. Máquinas, tecnologías, motores, fábricas, automóviles, nuevas carreteras por doquier, enormes nuevas concentraciones de gente surgieron. Gente apilada sobre gente en construcciones verticales por primera vez, una nueva densidad que no nunca antes había sido vista. Miles de aldeas fueron virtualmente abandonadas mientras que otras se convirtieron en ciudades frenéticas, ruidosas y polucionadas con secciones reservadas para los ricos y masivas congregaciones de pobres hacinados en las calles de lo que llamamos los guetos. El mundo se volvió repentinamente mas complicado, especialmente en lo económico. Habían más y más ricos pero también más y más pobres. Habían nuevos problemas sociales y nuevas enfermedades generadas por la nueva densidad. Horas de familias fueron destrozadas por la desesperada necesidad de movilizarse hacia donde fuera que se encontrara el trabajo. La compleja nueva economía creó vasta riqueza y avance tecnológico. Eventualmente, sin embargo, para fines de la década de 1920 también creó una catastrófica depresión económica mundial. Fue entonces que llegaron mis padres. Fue cuando yo nací. A millones se les negó la posibilidad de trabajar. Se les negó pan. Se les negó techo. Y no había aldea, a veces ni siquiera familia que los cuidara. Si los Estados Unidos había sido un gran experimento para 1929 estaba a punto de fracasar. Entonces el mundo alardeo "se los dije… tuvieron suerte en 1865… sobrevivieron la Guerra Civil pero se los dije… no pueden lograrlo con ese enredijo (de gentes)… no pueden hacerlo de esa manera…" Muchos americanos lo creyeron. Creyeron que el gran milagro de América finalmente había colapsado y que vendría la revolución. Y la revolución llegó. Pero fue una revolución distinta. No fue violenta, a diferencia de aquella contra el rey inglés, y no fue el producto de nueva tecnología, como la revolución industrial. Fue una revolución pacífica, benigna, política, juiciosa, y administrativa. Fue liderada por un gran hombre llamado Franklin Roosevelt quien dijo en efecto "nuestro gobierno nacional le está fallando a su gente. Debemos construir una nueva gran aldea y llamarla América." Y así lo hicimos. Una nueva, brillante aldea nacional de INDIVIDUOS INTERDEPENDIENTES. Los desempleados no carecerían mas de pan pues habría un seguro de desempleo pagado por quienes tenían mas que suficiente para ellos y sus familias. Habría compensación económica para quienes sufrieran accidentes de trabajo, restricciones contra el trabajo de menores, limites sobre las horas de trabajo, salarios mínimos, pensiones para los ancianos y discapacitados, todo lo cual surgió casi de un día para el otro. Al nivel local surgió tal vez el mejor de nuestros esfuerzos gubernamentales: la educación pública, inclusive hasta el nivel universitario. Algún tiempo después, durante los años sesenta, y hasta ese momento, nuestra aldea nacional añadió hospitales públicos y servicios de salud individual para los pobres y ancianos, conocidos como Medicare y Medicaid. Estos buenos usos del gobierno en reconocimiento de la interconexión e interdependencia de las personas en este emocionante nuevo experimento democrático, esta idea de un gobierno nacional como aldea, la extensión lógica de la idea de la familia salvó a los Estados Unidos de la Gran Depresión. Ayudó a los Estados Unidos a ganar la Segunda Guerra Mundial y en las décadas inmediatamente posteriores ayudó a que esta nación se convirtiera la más grande potencia económica y militar del mundo y a su vez la mayor fuente de oportunidad en la historia mundial. Estos no son logros menores que pueda reclamar cualquier gobierno en cualquier parte, nadie lo siente de manera más profunda que yo. Diez generaciones de personas han surgido allí, gente como mi madre y mi padre quienes probablemente no habrían podido lograrlo en el lugar de donde vinieron, han vivido vidas maravillosas en esta exitosa aldea nacional. Recientemente, empero, especialmente a fines de los ochenta, se ha hecho popular en mi país no solo criticar las proposiciones básicas del estado como un vehículo útil para lidiar con nuestra interdependencia sino que además se propone un retorno radical al llamado "rudo individualismo." Se ha puesto de moda sugerir que los programas de gobierno como la ayuda a familias con hijos dependientes, el centro de nuestro sistema de seguridad social, han causando los problemas que estaban diseñados para resolver. Es decir que un número significativo de personas han llegado a creer que la venda es la causa de la herida. Y este programa es solo uno. Lo que se está proponiendo en realidad es un radical abandono de compromisos básicos en salud pública, educación, medio ambiente, inclusive infraestructura. ¿Cómo se construyen las carreteras y puentes en un lugar como Estados Unidos, me atrevería a decir Costa Rica? ¿Como individuos? ¿Cómo se construyen las carreteras y los puentes? ¿Dejarlo en manos de los rudos individuos? ¿Dejarlo en manos de las corporaciones privadas? Las carreteras y los puentes se construyen a través de la gente reunida colectivamente para realizar las cosas que no podrían hacer del todo o tan bien como individuos. Un republicano nos enseñó como hacerlo en los Estados Unidos de América, su nombre era Eisenhower. Él fue un gran general y un gran republicano, generalmente considerado un conservador. Nos ayudó a ganar la segunda guerra mundial. Se convirtió en presidente de los Estado Unidos de América y nos dijo "necesitan INFRAESTRUCTURA. Necesitan un sistema de carreteras que ate los estados, que una el Atlántico y el Pacífico, Canadá con Méjico. Y ustedes no pueden costearlo. Por ende el gobierno nacional debe hacerlo. Y no me llamen socialista. Soy inteligente, soy pragmático. Soy pragmático-progresivo, olviden las etiquetas. Su sentido común debería indicarles que este es un buen tipo de gobierno nacional." Estamos retirándonos de esto en los Estados Unidos. Ni siquiera se mencionó esa palabra en la última campaña presidencial a pesar de que se ha dado un dramático deterioro de nuestro sistema de carreteras y no hay sistema económico que pueda sobrevivir sin una buena infraestructura. Ahora que por supuesto, para mantener clara la perspectiva, por supuesto, la crítica de los programas de gobierno es justa y debe ser continua. Por supuesto, los programas gubernamentales no siempre son implementados de manera perfecta: ¿qué es implementado de manera perfecta? ¿Los negocios? Si es así ¿por qué existen leyes de quiebra? ¿Por qué se tiene una ley especial que dice "y cuando te equivoques y pierdas todo yo veré que tengas suficiente dinero para empezar otra vez…? Le llamaré libre empresa pero no tan libre que se te pueda eliminar por haber sido un mal administrador… Te dejaremos hacerlo otra vez…" ¿Es esto bueno? ¡Por supuesto que es bueno! Yo represento a gente en quiebra, los pongo en estado de quiebra. Uso ese recurso cuando debo porque reconoce la imperfección de todas las cosas, y el gobierno con toda seguridad, que no fue diseñado para administrar programas en el inicio y no es el mejor equipado para manejar programas, por supuesto. Estas son críticas válidas. Por supuesto que la ayuda gubernamental no debería ser tan libre y accesible que corrompa el sentido innato de responsabilidad en el individuo. Por supuesto que no se debería tomar dinero de alguien como Andrea Cuomo que cava una trinchera para ganar el pan de su familia y hacerlo pagar por el sustento de alguien que deliberadamente rehusa trabajar para vivir del sudor de los demás, ¡por supuesto que eso está mal y por supuesto que no se debería permitir! Fue por ello que quité a cincuenta y cinco mil personas del sistema de soporte de la seguridad social en mi estado durante mi primera investigación como gobernador, porque decidí que estas eran personas capaces de trabajar pero que elegían no hacerlo por lo que les dije que esa era su opción pero que no estaría dispuesto a pagar por ello. Por supuesto que ningún sistema que alienta a las personas a ser dependientes es uno bueno para la gente o para el gobierno. Este no es el argumento. Por supuesto que Abraham Lincoln, quien generalmente es considerado un republicano en mi país, pero fue tan sutil, tan inteligente, tan flexible, tan universalmente reconocido como sabio que pienso en él como un demócrata…(risas)…tenía una gran habilidad. No era una persona muy erudita como ustedes sabrán, pero tenía esa maravillosa capacidad de tomar los problemas más complejos para destilarlos y articularlos en un magnífico, usualmente poético, lenguaje. El discurso de Gettysburg, 272 palabras en el discurso de Gettysburg. Pero sobre le tema del estado dijo de manera sucinta y clara: "el gobierno es la reunión de la gente para hacer colectivamente lo que no podrían hacer del todo o tan bien privadamente." Esto es si se puede manejar de manera privada pues POR SUPUESTO, que se maneje de manera privada. Si el aeropuerto puede manejarse privadamente que se haga, esa es mi filosofía, no la suya o de nadie más. Fue lo que hice en Nueva York. Se tiene un aeropuerto por lo que lo administrarán mis burócratas o se contratará un empresa para que lo haga. Yo contraté una empresa. Junto con el gobernador de Nueva Jersey traté de vender las torres gemelas del "World Trade Center", donde ocurrió el atentado terrorista. Creo que todavía están tratando de venderlo. ¿Por qué? Por que no creía que el gobierno debiera ser propietario de miles de millones de dólares en bienes raíces. La administración de propiedades es un trabajo complejo de tiempo completo. Las bienes raíces son un campo muy complicado. No se debería participar en él por un período de cuatro años con gente nombrada para servir por sólo ese período de tiempo. No se tiene la experiencia y los conocimientos que son necesarios para ese trabajo. En las prisiones delegué el trabajo de las cocinas y las lavanderías al sector privado. Donde se pueda encontrar una función que pueda ser ejecutada por el sector privado por lo menos tan bien como en el público entonces por supuesto que debería ejecutarse de manera privada . La mayoría de las personas alrededor del mundo aceptan esa noción hoy día. Por supuesto que el gobierno no debería ser el primer recurso sino el último. Por supuesto que deberíamos tener solo el gobierno que necesitamos . Pero debemos insistir EN TODO EL GOBIERNO QUE NECESITAMOS. Funciona en ambos sentidos. Existe la tentación cuando se es tan joven como somos jóvenes en los Estados Unidos de América, y ustedes son jóvenes también, como una democracia, cuando se comparan como yo me comparo con Europa y otras partes del mundo que han tenido la experiencia de gobernarse por miles de años antes de que siquiera empezáramos a formarnos como nación. En un libro reciente describo a nuestra gente americana como un adolescente de dieciséis años con los músculos más grandes del barrio, más fuerte que cualquier hombre de treinta capaz de derrotar a cualquiera con sus manos. Pero tiene solo dieciséis años y comete los errores de joven de dieciséis años. Aún tenemos mucho que aprender. Uno de los problemas de la juventud es que se tiende a exagerar las reacciones. Se tienen grandes vaivenes emocionales y de otros tipos. Estás enamorado, la odias. Eres estudiante, al diantre con los estudios. Voy a ser abogado, no, seré sacerdote, mejor no, conocí a Matilda, creo que seré abogado… Grandes vaivenes, y así son los Estados Unidos. Por setenta años de la depresión en adelante aprendimos del gobierno nacional como una aldea. Entonces comenzamos a reaccionar recientemente ante algunos de los programas de gobierno que requieren reforma. Mas en lugar de decir "hagamos la reforma y mantengamos la inteligencia esencial del enfoque" algunas personas están hablando de abandonar el enfoque. Ahora bien, hay cosas que debemos cambiar en los Estados Unidos de América. Por todo nuestro poderío y fortaleza, por toda nuestra increíble buena fortuna, los Estados Unidos no ha sido capaz de hacer lo máximo de su situación. Somos la nación más rica en la historia, no cabe duda. Pero también somos la más violenta. Somos la gente más armada del mundo. Somos los más infestados de drogas en el mundo, y los que mayor número de encarcelados tenemos. En doce años construí sesenta y un mil celdas de prisión a un costo medio de ciento veinte mil dólares cada una, y están llenas a desbordar. No fue por elección. Fue porque las leyes que encontramos cuando llegué establecían, por ejemplo, que los convictos de un crimen relacionado a las drogas, violento o no, debían permanecer tres años en prisión. La mayor parte de los convictos por crímenes no violentos relacionados a las drogas son adictos. Encarcelados por tres años permanecen adictos, solo que ahora son brutalizados, sodomizados, y salen peor que como ingresaron. Somos la gente más encarcelada del mundo y aún así no progresamos en resolver el problema de las drogas. Mientras que muchos de nosotros vivimos en un lujo casi obsceno, cuarenta millones de los nuestros se encuentran en grávida desventaja, dieciséis millones de ellos niños. El vacío entre los tenedores de la riqueza y los trabajadores que producen esa riqueza se ha ampliado a tal vez el mayor nivel del mundo industrializado. Sesenta a ochenta por ciento de nuestros trabajadores son de habilidades bajas o moderadas. ¿Por qué no tenemos el sesenta a ochenta por ciento de nuestros trabajadores de habilidades altas? ¿Qué se nos opone? Somos la nación mas rica que ha visto el mundo. Podemos pagar la mejor educación que pueda brindar el mundo. ¿Por qué no lo hacemos? ¿Por qué es que otras gentes dedican doscientos cuarenta días, doscientos veinte días, doscientos diez días a la educación mientras que nosotros dedicamos ciento ochenta y decimos que es mucho? ¿Por qué es que los niños japoneses y asiáticos vienen a mi estado y ganan becas a una escuela de excelencia que yo construí a un costo de ciento veintisiete millones de dólares, derrotando a nuestros propios estudiantes en matemáticas y ciencias de manera que el cincuenta y dos por ciento del cuerpo estudiantil de la secundaria de Styvesson, tal vez la mejor del mundo, la escuela de mayor excelencia en el mundo, una escuela pública, gratuita, cincuenta y dos por ciento asiática? ¡No somos pobres, somos ricos! ¡Fantásticamente ricos! Hay riqueza que apenas imagino en mi propio estado. Hay Jaguares parqueados a la par de Porsches parqueados a la par de BM doble úes, propiedad de personas que tienen condominios que valen dos millones de dólares y usan un mes al año. Debemos hacer mucho. Debemos mejorar la educación, expandir la atención médica, tenemos cuarenta y tres millones de personas sin atención médica. Eso resulta muy oneroso. Si se tienen cuarenta y tres millones de personas sin atención médica, sin seguro de ninguna especie, sin Medicaid ni Medicare, cuando colapsan en las calles con un padecimiento agudo, hay que hopitalizarlos, no es posibles dejarlo morir, y alguien debe cubrir ese costo. Siendo padecimientos agudos, son los más caros de tratar. Si hubieran tenido seguridad social habrían estado visitando médicos, habrían tenido cuidados preventivos y no tendrían padecimientos agudos. Sería más barato asegurarlos que no asegurarlos. Es muy oneroso tener cuarenta y tres millones, y cuando tratamos de cambiar la ley hace unos pocos años teníamos treinta y siete millones. Esto es un problema. Debemos hacer algo con la infraestructura. Debemos mejorar nuestras condiciones de trabajo, este vacío entre la cima y el medio se está haciendo tan grande que se convertirá en un verdadero problema. No se puede sobrevivir en los Estados Unidos con el uno por ciento más alto en excelentes condiciones y más del noventa por ciento hundiéndose. Eso es lo que está pasando ahora. Seguimos siendo más ricos que nadie. No me estoy comparando con Costa Rica o con nadie más. Todavía somos los más ricos. Pero eso es sólo porque somos suerteros. Es por que tenemos los recursos naturales y la geografía. Es por que heredamos este lugar de fantástica abundancia. No hemos empezado a usarlo como debiéramos. La pregunta es ¿cómo se usa? ¿Acaso retornando al siglo dieciocho, diecinueve, laissez faire, cada uno un individuo quítate del medio? Olvídense de educación pública. Aquellos que puedan pagar la educación privada deben tenerla. Están solos, válganse por sus propios medios, olvídense de la seguridad social. Están solos, olvídense de un programa de capacitación especial para desarrollar habilidades por que el sesenta a ochenta por ciento de ustedes tienen habilidades bajas o medias. Si pueden pagar la educación entonces adquirirán las habilidades. ¿Es esta la forma de hacerlo? No lo creo. Para progresar en mi país los doscientos sesenta millones de americanos debemos recordar que todos somos parte del gran experimento americano, atados los unos a los otros en necesidades y oportunidades. Y logramos nuestra mejor expresión cuando aceptamos esa interdependencia y actuamos sobre ella compartiendo fortalezas. Ahora, ¿es diferente en el mundo afuera de los Estados Unidos? Permítanme concluir con esto: yo no creo que lo sea. ¿Cual debe ser la dirección y el destino político DEL MUNDO? ¿Debiera acaso ser hacia una mayor independencia de las naciones entre si? ¿Debiéramos limitar nuestra cooperación a lo más esencial como tratar de eliminar la amenaza nuclear y la excesiva contaminación ambiental? Por supuesto que debiéramos hacer estas cosas. ¿Pero debiéramos limitarnos a esto? ¿No debiera el mundo movilizarse hacia un mayor nivel de cooperación? Por complicado que se haya vuelto el mundo me parece claro que la dirección inevitable es la indicada por la historia de los Estados Unidos, acercarse a la cooperación y no alejarse de ella. Globalmente todos nos estamos mudando al mismo vecindario. Ya las imágenes y las palabras abarcan el globo casi instantáneamente. Suspiros en Tokio o Bonn pueden escucharse y sentirse en Wall Street. El fax y el teléfono traen al resto del mundo a la par. La tecnología posibilita la destrucción de la civilización en minutos. La destrucción del bosque lluvioso afecta la caída de lluvia mucho más allá del bosque. Subproductos del progreso material amenazan con convertir el planeta en un horno cósmico. Todo interconectado, todo interdependiente, ningún hombre es una isla . Ninguna mujer tampoco. Ningún estado, ninguna nación, ningún continente, ningún hemisferio y quizás incluso ningún planeta es una isla . El mundo debe lidiar con esta nueva verdad reconociendo nuestra interdependencia y acomodándose a ella, nada simple esto, porque compite con otra verdad: los beneficios de asociación compiten perennemente contra el fuerte impulso de la independencia. El gran jesuita, paleontólogo, científico y teólogo francés autor de El Entorno Divino y El Fenómeno del Hombre , Teilhard de Chardin, nos recordó a todos que la materia, toda la materia, incluso la materia bruta, tiene una tendencia natural a desorganizarse y revertirse a su primitivo y caótico estado primordial, de manera que la fuerza creadora no tuvo otra alternativa que entrar en batalla con la desintegración desde el momento en que inicio a crear. Toda esta teoría, más y más popular, consiste en establecer que ésta fue la verdadera fuerza creadora. Que esta es la verdadera fuerza creadora. El proceso de integrar, progresar hacia arriba en el escalafón. De la gran explosión a líquidos, de ahí a vegetación, a animales, a animales erectos, a animales con cerebro, a animales capaces de reflexión. Ahí está la división. Ahora crecemos más complicados, integrando las cosas del mundo. La fuerza creadora continúa y de esa forma también la tensión. El instinto por la libertad finalmente causó la desintegración de la antigua Unión Soviética. Mientras que al mismo tiempo el deseo de la fuerza a través de la consolidación inicio la fusión de la Unión Europea. Dos tensiones trabajando. Puede verse en los Estados Unidos. En su relación con las Naciones Unidas los Estados Unidos es un caso ejemplificante. Fuimos los principales agentes en el establecimiento de las Naciones Unidas y sabemos cuanto necesitamos de las Naciones Unidas saludable y fuerte para realizar todo un conjunto de cosas. Mantener la paz mundial: mucho más fácil con las Naciones Unidas. Alimentar a los hambrientos, proporcionar alivio en los desastres, asegurar la protección ambiental y el desarrollo económico. !Sin embargo rehusamos pagar nuestra contribución y discutimos sobre quien debe ser el Secretario General! Aun cuando el resto del mundo parece criticarnos mas o menos unánimemente. El trabajo de la ONU se malbarata con esto. Inclusive existen hoy voces en mi país que claman de manera sonora, si no vehemente, por una retirada a la solitaria grandeza de nuestra era tempranera. ¿Lo dudan? Tan solo el viernes pasado debatí con uno de los candidatos republicanos a la presidencia de los Estados Unidos en la última campaña que todavía está diciendo que "lo que necesitamos hacer en los Estados Unidos es olvidarnos del resto del mundo pues no los necesitamos ." Piénsenlo: ¿dieciséis? Quizás catorce, quizás trece, quizás doce. El primer principio implícito de las Naciones Unidas es reconocer que "cada viaje debe tener un destino" y que el destino de nuestro periplo global es un mundo más libre, más seguro, más íntegro que el que conocemos hoy. Para alcanzar esa meta debemos lidiar más efectivamente en conjunto, compartiendo fortalezas para lograr mayores fuerzas juntos. Considero que está claro que no podemos dejar el progreso de la Tierra a los esfuerzos separados de cientos de naciones independientes esparcidas cual si múltiples aldeas alrededor de la faz del planeta. Creo además que si persistimos en nuestros esfuerzos de cooperación en los Estados Unidos, en las Naciones Unidas, en todos los demás esfuerzos por crear una inteligente sinergía global, a través del tiempo, tal vez a trompicones, ello podrá devenir en una inteligencia superior que la que ha evolucionado hasta ahora. Gradualmente, quizás imperceptiblemente, a través de la insistencia de quienes buscan el progreso, las interacciones y las conexiones se acumularán, acuerdos por proteger el ambiente contra nuestras propias profanaciones, liberalizar el intercambio comercial, educándonos en nuestras diferencias y allanando el camino hacia el entendimiento cultural, espiritual e intelectual, las naciones más fuertes prestando sus recursos a las más necesitadas, estas aceptando el reto de elevar sus estándares de progreso en cumplimiento de sus propios destinos, todo esto tejido conjuntamente en una gran tela de mutualidad. Conforme sufrimos los dolores a menudo agonizantes del crecimiento, nuestra evolución será dispar. Ocasionalmente un vínculo se romperá, nos alejaremos unos de otros quizás hasta hostilmente. Pero aun lentamente, si aceptamos nuestra interconexión e interdependencia, si trabajamos para acomodarnos a ellas nos acercaremos inexorablemente hacia la luz. Inevitablemente, una mayor masa de tierra firme común empezará a llenar el espacio bajo nosotros. Llegaremos a entender que es incorrecto e impráctico para las grandes acumulaciones de riqueza y poder en algunas partes del planeta ignorar el terrible sufrimiento y el inmenso potencial humano de tantas otras partes del planeta. Que es incorrecto e impráctico para cualquier nación o grupo de naciones esperar que pueden preservar nuestra ambiente común a través de sus propios esfuerzos o edictos. Que es incorrecto e impráctico dejar de fortalecer las partes menos desarrolladas del mundo para que las ya desarrolladas tengan los mercados y recursos que ellas necesitan para crecer. En el final creo que debemos llegar a ver que decir que esto es un ejercicio de compasión mas que de sentido común es una falsa distinción. Porque ayudándonos unos a otros casi siempre nos ayudamos a nosotros mismos. Es una lección que debemos aprender cien veces en cien países incluyendo el mío. Que para nosotros unirnos es a la vez la cosa correcta y la forma correcta de hacerlo. No creo que sea una coincidencia que en mi país, considerada una sociedad judeo-cristiana, no cristiana-judeo porque la parte judaica vino primero, me parece a mi que no es una coincidencia toda esa tradición enseña en términos religiosos esta verdad práctica. Cuando el primer judío miró hacia arria y preguntó al dios hebreo "¿cual es tu instrucción para mí?" la respuesta vino en dos partes. Primero TZEDAKA. Todos en el mundo son tus hermanos y hermanas y así deberás tratarlos. Tzedaka, no caridad, Tzedaka. En verdad y en justicia todos son hermanos y hermanas. Y tu misión en la vida es TIKUN OLAM, debes reparar el universo. "¿Yo señor? ¡Si apenas soy capaz de mantenerme a mi familia con vida!" "Haz lo que puedas con tu familia primero. Haz lo que puedas con tu aldea. Haz lo que puedas por mejorar todo lo que puedas tocar del universo. Yo comprenderé el alcance de tu mano. Yo sabré cuando no puedas tocar parte del universo. Pero en el grado que puedas ser efectivo lucha por hacer todo mejor." Y cuando el cristiano preguntó ¿que le respondió Dios? En la persona del individuo que creemos nos dio nuestra fe "ámense los unos a los otros como se aman ustedes mismos por mi bien y Yo soy la Verdad." Dios creó al mundo pero no lo terminó. Dios dejó el mundo para que lo crearan y deben hacerlo juntos. Esto fue más que un mandato teológico. Esto fue más que un tosco comienzo de la religión. Esto fue la quintaesencia de la inteligencia que el mundo necesita. Aun estamos en esto juntos. Teilhard, esta es mi parte favorita, nos dio una afirmación con la que quiero concluir. Se refirió a la consumación eventual, la evolución de todo el universo por vía de la integración hacia lo que llamó la PLEROMA. La Pleroma no es otra cosa que la civilidad avanzada a su forma última, a la inteligencia pura, donde no habrían riñas raciales ni habrían concursos absurdos para determinar quien se deja el centro del pan y quien las orillas. Cuando todo es comprensión. Es ahí donde él piensa que se dirige el universo, que esta es Nirvana, el cielo, la última consumación. Teilhard lo resume diciendo que "el día vendrá cuando después de controlar el éter, los vientos, las mareas y la gravitación controlaremos para Dios y nosotros mismos las energías del amor. Y en ese día por segunda vez en la historia del mundo, habremos descubierto el fuego." Ante lo cual solo puedo decir, AMEN. |
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