Palabras del Dr. Samuel Z. Stone

    Gracias, Constantino, Rodolfo, Luis Guillermo, Rodrigo, y Rick, por sus palabras, y por hacer tan elocuente recuento de mi labor académica. Gracias a todos ustedes, estimables amigas y amigos, por haber acudido a compartir esta ocasión tan especial con mi familia y conmigo.

    Hace más de treinta años que CIAPA se fraguó como una idea.  Ver para atrás hacia esa fecha es hacer recuento de la vida propia tanto como de la institución.  Son éstos treinta años de grandes cambios: el fin de la guerra fría, el arribo de un nuevo siglo, la revolución de las microcomputadoras y de las telecomunicaciones.  Pero también son años que vieron crecer la institución, físicamente en edificios e instalaciones, pero sobre todo, intelectualmente en la obra de sus integrantes. Hoy me ha tocado la suerte de ver a mis amigos resaltar mi parte en esa empresa.  Pero la mía no es más que eso, una parte.  Una parte que se complementa con el invaluable aporte de los colegas con los que me ha tocado departir en estos treinta años.  Valga la oportunidad para reconocerles también a ellos sus importantes aportes a la vida intelectual, política, académica y jurídica de Costa Rica.  Una parte que se complementa asimismo con la labor de un personal administrativo dedicado y fiel.  Valga la oportunidad para reconocerles a todos y cada uno por su importante aporte a la vida de la organización.  Una parte que se complementa, finalmente, con el apoyo recibido, en primerísimo lugar, de nuestras esposas, pero también de nuestros hijos e hijas y, en la mayoría de los casos, de nuestros nietos y nietas.  Valga la oportunidad para reconocerlos también a todos ellos.

    En mi libro “Cuentos Cuenteros” sostengo que la disposición de los pueblos con respecto al destino no es uniforme en la región centroamericana. En Costa Rica nuestras tradiciones reflejan la determinación de su gente para enfrentar el destino con optimismo y hasta cambiar su curso. Esta ha sido la visión que, durante treinta años, nos ha guiado en CIAPA.  Y al prepararnos a dar el pase a una nueva generación de investigadores e intelectuales pienso que este ejemplo quizás sea lo más importante que les podemos legar.  En tiempos como los que vivimos, donde reina el cinismo y la desconfianza, donde los problemas parecen irresolubles, tenemos que recordar nuestros valores más preciados.  “Al mal tiempo buena cara” y a poner en uso nuestra energía y nuestra inventiva.  CIAPA ha sido un foro donde esto se ha hecho y se que por muchos años hacia delante lo seguirá siendo.

    Estos libros y cuentos no son producto de mi imaginación sino, de mi interpretación de algunas de las cosas que creo haber podido comprender. Mi meta ha sido la de proveerles a los futuros académicos y otros, alguna noción de la amplitud de los temas que enfrentan.

    Les corresponde a los jóvenes seguir la tarea que empezamos. Pero que no crean que nos vamos para la banca.  Seguiremos cerca, animándolos, empujándolos, aplaudiéndoles los logros, señalándoles los yerros.  Retirarse no es hacerse a un lado. Es desamarrase de lo superfluo para concentrarse en lo esencial.  Es como ser abuelo, ¡disfrutar de los nietos sin tener que educarlos! De manera que termino agradeciéndoles la oportunidad de marcar tan dilectamente el pase de una función a la otra.  A todos, ¡muchas gracias!

 


© 2006 Centro de Investigación y Adiestramiento Político Administrativo
Diseño y hosting por INTERDESA